Hoy vamos a descubrir una nueva forma de hacer un magnífico postre sobre todo orientado para el verano, ya que se trata de una tarta fría, que incluso puede pasar por el congelador y que hará las delicias de cualquiera que sufra las inclemencias climatológicas y las altas temperaturas del verano.
Es una receta que nos han pasado unos amigos de MuneraTibi y que hemos disfrutado el pasado verano, y ahora queremos compartirla con todos vosotros para que llegada la primavera o mismo el verano, tengais otra buena opción para sorprender gratamente a quien deseeis.
Se trata de una de esas tartas que es ideal para el verano, dado que tiene un suave sabor a limón y además completada con una gelatina de gin tonic muy muy refrescante.
Tiene una textura tipo mousse que hará las delicias de los paladares más exigentes, disfrutando de un postre dulce a la vez que tiene un ligero aroma de tónica y el fondo del sabor de una buena ginebra.
INGREDIENTES:
- Para la base:
- Una plancha de bizcocho genovés.
- Una mezcla de 3 partes de agua y una de ginebra para mojar el bizcocho.
- Para la mousse:
- 190 gr. de zumo de limón (más o menos cuatro limones).
- Un bote pequeño de leche condensada (unos 390 gr.).
- 1 sobre de gelatina en polvo de limón + 3 hojas de gelatina neutra .
- 250 ml. de leche entera.
- 500 ml. de nata para montar.
- Para la cobertura:
- 95 ml. de ginebra.
- 230 ml. de tónica.
- 6 hojas de gelatina.
- 1 limón.
- 120 ml. de agua.
- 120 gr. de azúcar.
PREPARACIÓN:
Ponemos
a hidratar las tres hojas de gelatina en agua fría. Mientras, calentamos
la leche. Una vez caliente añadimos la gelatina en polvo de limón y la otra que teníamos hidratando, pero bien escurrida. Debemos remover bien hasta
integrar todo y que no queden restos de ninguna de las gelatinas. Es entonces cuando añadimos el
zumo de limón y la leche condensada. Dejamos enfriar. Cuando veamos que la mezcla está fría montaremos la nata para, una vez montada, añadir esta a la mezcla
anterior, realizando movimientos envolventes. Sacamos el molde de la nevera, y vertemos la mezcla dentro. Ponemos a cuajar la tarta como mínimo unas dos
horas, antes de aplicarle la cobertura.
Ahora vamos a preparar la cobertura de esta refrescante tarta. Calentamos el agua con el azúcar, y mientras hidratamos las hojas de gelatina. Cuando ya el agua haya hervido añadimos la gelatina bien escurrida y la integramos removiendola bien. Luego añadimos el zumo del limón, la ginebra y también la tónica. Esperamos hasta que se enfríe totalmente. Cuando ya esté fría, la añadimos sobre la tarta, situando el dorso de una cuchara debajo para que cuando caiga la gelatina no se rompa la tarta. Una vez extendido todo, le ponemos unas rodajas de limón para su buen decoro. Dejamos enfriar la gelatina hasta que cuaje en el frigorífico.
Como
ya hemos comentado al principio se trata de una tarta muy refrescante, ideal
para esos días calurosos del verano, pero también es genial para esas copiosas comidas
navideñas al lado de cálidos fuegos. Una buena opción sin
duda para hacer las delicias de todos aquellos que se vuelven loc@s por los dulces, pero que no necesariamente tienen que ser de chocolate.
Antes de
imprimir este mensaje, por favor, compruebe que es necesario. Una
tonelada de papel implica la tala de 15 árboles y el consumo de 250.000
litros de agua. El Medio Ambiente es cuestión de TODOS.
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